miércoles, 21 de julio de 2010

Mariano Benlliure - Su Obra (II)

Obra Religiosa
Jaen


CRISTO DE LA CAÍDA (Úbeda –Jaén)

La imagen, titular de la Cofradía ubetense del Santísimo Cristo de la Caída y María Santísima de la Amargura, reemplazó a una talla de Jesús Caído que estaba atribuida a Juan Martínez Montañés, aunque sus rasgos estilísticos la acercaban más al arte ejercido por los Hermanos Mora en la vecina Granada de finales del siglo XVII y principios del XVIII. A pesar de la gran devoción que suscitaba, la efigie fue destruida en los disturbios de la Guerra Civil junto con el resto de enseres de la hermandad.
El encargo de la actual tuvo lugar en el año 1942, gracias a la iniciativa del Marqués de San Juan de Buenavista, Presidente Honorario de la cofradía. La imagen, que en nada tiene que ver con la primitiva, no gozó en un principio del agrado de la mayoría de los cofrades de Úbeda, los mismos que, con el paso del tiempo, empezaron a valorar la gran unción sagrada de la misma hasta convertirla, hoy en día, en uno de los iconos indiscutibles de la Semana Santa de la localidad jiennense.
Fueron tan peculiares las habilidades escultóricas de Benlliure, que ni la obra de posteriores escultores levantinos, muy influida por las directrices del maestro alicantino, ha podido encontrar, hasta el momento, hallazgos formales e iconográficos tan singulares como los que ejemplifica la presente imagen, venerada en la Iglesia de San Pedro.
En principio, la talla representa la tercera caída de Cristo sobre las rocas. Sin embargo, al ser contemplada con detalle la anatomía de la imagen, que suele recibir culto sin vestiduras naturales superpuestas, observamos como el suceso captado no se refiere al instante inmediato a la caída, sino a un momento posterior, de gran inestabilidad, en que Jesús, a duras penas, intenta incorporarse del suelo. Para ello, el Varón extiende a duras penas el brazo derecho hacia delante e hinca la rodilla izquierda y el pie derecho en el rugoso risco, descargando sobre ellos todo el esfuerzo. En tan sacrificado empeño, ya que Jesús, extenuado, no sólo tiene que elevar el peso de su propio cuerpo sino también el del madero, procurando no perder el equilibrio, el Varón no recibe el auxilio de Simón de Cirene, pues efectúa estación de penitencia en absoluta soledad. La angustia del momento se intensifica aún más al colocar sobre el hombro izquierdo de Cristo una cruz, en apariencia muy pesada, de sección cepillada y rectangular.
Pese a todo ello, el varonil semblante de Jesús, lejos de mostrarse humillado, se levanta altivo y firme hacia el cielo, clamando fuerzas al Padre para continuar valientemente su camino hacia el sacrificio. La cabeza se exorna con potencias de plata dorada. La corona de espinas, superpuesta, ha sido cincelada en el mismo metal. La imagen fue restaurada por el ICROA en 1983. La intervención consistió en una exhaustiva limpieza de la policromía, fijación de ensambles con nuevas espigas de madera y eliminación de elementos metálicos en la talla.

Mariano Benlliure - Su Obra (V)

CRISTO DE DIFUNTOS Y ÁNIMAS (Crevillent –Alicante)

La figura de Mariano Benlliure (1862-1947) está muy ligada a Crevillent (Alicante), ya que para esta ciudad alicantina el maestro valenciano realizaría las últimas obras de su dilatada vida artística. Benlliure tallaría nueve imágenes o grupos escultóricos y donaría varias obras para la creación del Museo Monográfico Mariano Benlliure, que con el paso de los años iría ampliándose con infinidad de obras del escultor. Actualmente, las obras de Mariano Benlliure en Crevillent están repartidas entre el Museo Mariano Benlliure, el Museo de la Semana Santa de Crevillent y la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, situados todos en la misma calle, lo que facilita la visita al amplio número de visitantes que vienen a la ciudad.

La imagen del Santísimo Cristo de Difuntos y Ánimas fue realizada por Mariano Benlliure en el año 1945. Actualmente, se encuentra en la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, pero en breves fechas se trasladará al nuevo Museo Mariano Benlliure. La talla fue adquirida por el industrial crevillentino José Manuel Magro Espinosa para su panteón familiar, pero debido a las dimensiones de la misma nunca llegó a colocarse en el mencionado sepulcro.

La imagen está basada en el Crucificado del Panteón de los Duques de Denia que el escultor realizó en mármol de Carrara para el Cementerio de San Isidro de Madrid (1904) y que posteriormente, con algunas variaciones, repetiría para Cartagena con la advocación del Cristo de la Fe y para Crevillent como Cristo de Difuntos y Ánimas. También existen diversas reproducciones en menor tamaño, tanto en madera como en bronce, que el escultor ofreció a la Capilla de la Santísima Virgen del Pilar de Zaragoza, con motivo de la inauguración del paso El Milagro de Calanda, en 1940, al General Franco y otra que se encuentra en el Palacio de la Generalitat Valenciana.

El Cristo de Difuntos y Ánimas es una imagen tallada en madera, de un tamaño superior al natural. Presenta a un Crucificado de cuatro clavos, representado muerto, en el momento inmediatamente posterior a la lanzada. Muestra algunas de las características del escultor en este tipo de iconografía: impecable modelado de sus obras, gran acierto anatómico, rasgos semitas, excelente policromía, donde predominan los tonos suaves y opacos alterados por una patina artificial a base de aceite de almendras, etcétera.

El escultor valenciano huye del excesivo dramatismo de la imagineria española, representando con total naturalidad la imagen divina, y destaca el gusto por el detalle, que podemos observar tanto en el tratamiento de los pliegues del paño, que provocan el efecto del claroscuro, como en la plasticidad de los cabellos caídos en esa cabeza suavemente desplomada, tan característica en los Crucificados de Mariano Benlliure.
Se da la circunstancia que, para su modelado, Benlliure utilizó un modelo real de raza gitana, que colgó en la cruz a semejanza de Cristo, para así dar más fidelidad al modelado del torso, brazos y piernas del Crucificado. Ante las continuas quejas y movimientos del modelo, que impedían al escultor hacer su trabajo, éste optó por dejarlo en esa postura hasta que, al fin, cayó extenuado, con la caballera vencida hacia adelante por el peso de la cabeza y del cuerpo, momento que Benlliure plasmó con genial fidelidad.

Esta imagen, propiedad municipal, participa cada Martes Santo en la Procesión Penitencial, conocida popularmente como Procesión de los Sacos, ya que antiguamente los penitentes portaban unos hábitos confeccionados con sacos de arpillera, que fueron substituidos por hábitos cistercienses. La procesión, realizada en un ambiente penitencial, destaca por el silencio y la oscuridad que invaden las calles del casco antiguo de Crevillent, portando los penitentes antorchas, cruces y campanas. El impresionante Cristo de Difuntos y Animas es portado sobre unas parihuelas metálicas por ocho penitentes y va acompañado por el Coro Alfombras Imperial, de voces graves que entonan el Himno a la Santa Cruz, basado en un fragmento del compositor medieval Venantius Fortunatus, y Velum Templi, del maestro local José Alberto Aznar.

La imagen lleva grabada a los pies una frase que escribió el propio Benlliure y que se reza al finalizar la Procesión Penitencial: “Acuérdate también, Señor, de tus siervos y siervas que nacidos en Crevillente vivieron con la señal de la fe y duermen en el sueño de la paz”.

Mariano Benlliure - Su obra (IV)

GRUPO DE LA EDUCACIÓN DE LA VIRGEN (Villarrasa – Huelva)
Este entrañable conjunto, representativo de la devoción popular, muestra a Santa Ana enseñando a leer a la Virgen Niña en presencia de San Joaquín, que aparece en una peana independiente con la mirada perdida hacia el cielo.
Todas las imágenes son de talla completa y tamaño académico, como corresponde a este tipo de grupos. Los Padres de la Virgen mide 84 centímetros cada uno de ellos y la figura de María alcanza los 54 centímetros. Madre e Hija forman un único bloque escultórico.
Reciben culto en la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, perteneciente al municipio onubense de Villarrasa. Su destino original fue el Colegio Salesiano de Cádiz, cuyos fundadores realizaron el encargo del simulacro a Benlliure en 1903. De la capital gaditana pasó a su actual procedencia por mediación del sacerdote salesiano Rafael Infante de Cos, muy probablemente con el fin de reponer la imaginería de los templos de la localidad tras la grave destrucción que sufrió en 1936.
Estamos, por tanto, ante la primera obra sacra de carácter no pasionista del escultor que vamos a describir en esta serie de artículos. Se trata de una iconografía muy cultivada por los artistas levantinos, quienes siempre han procurado darle gran candor y unción sagrada. Destacan el concienzudo estudio de los paños y el agradable modelado de los rostros, idealizados sin renunciar al realismo, sobre todo en la madurez expresiva de la santa.
La Virgen, símbolo de pureza y obediencia, está representada con rasgos infantiles e ingenuos. Mira ensimismada el lienzo que le extiende la Madre y en el que figura la leyenda en mayúsculas Amarás a Dios sobre todas las cosas. Viste en tonos blancos y celestes con el original detalle de un corpiño color rosa a la altura del pecho. Santa Ana, posiblemente la mejor figura del conjunto, se toca con un paño hebreo de tonos marfileños (muestra del afán del escultor por reproducir fielmente los rasgos y usos de la raza semítica) y viste en tonos azules y marrones. San Joaquín, como hemos dicho, se presenta en una base independiente y eleva la cabeza hacia arriba. Al igual que la esposa, su rostro muestra unas facciones avejentadas, aunque no han sido tratadas con idéntico virtuosismo. Viste en tonos verdosos y marrones, con pequeño turbante a la usanza hebrea y colores similares a la toca de Santa Ana. Porta un bastón en la mano derecha y un nido con dos pajaritos en la izquierda. Las tres figuras se hallan estantes y carecen de preseas.

miércoles, 30 de junio de 2010

Mariano Benlliure - Su Obra (III)

CRISTO DE LA VERA CRUZ (Villanueva del Arzobispo – Jaén)
El Santísimo Cristo de la Vera Cruz es una talla muy venerada en la villa jiennense, en el marco de la piedad penitencial, como titular de la Cofradía del mismo nombre. Su advocación hace referencia al madero donde fue torturado y crucificado Jesús, y a la tradición de atribuir la invención de la verdadera cruz de Cristo a Santa Elena.

La imagen sustituye a una anterior, destruida en los sucesos de la Guerra Civil, de la que se conservan fotografías en las que puede apreciarse una escultura con caracteres propios del siglo XVI, retocada en época barroca para adaptarle peluca postiza y faldellín de telas naturales. Por guardarse en un domicilio particular, logró salvarse la cruz de la que pendía el Crucificado durante la procesión, obra labrada en plata repujada por los Talleres Meneses (1899).

Al igual que ocurrió con el malagueño Nazareno del Paso, el encargo de la nueva talla a Benlliure se debió al prestigio del que gozaba el escultor en España tras la ejecución de varias obras religiosas de mérito. El Crucificado fue contratado a finales de 1941 y concluido el 28 de abril de 1942. De las gestiones se encargó el por entonces secretario de la cofradía, Juan de la Cruz Sánchez, gran admirador de la obra de Benlliure y que, en nombre de la hermandad, sólo puso como condición al artista que el tamaño de la nueva imagen debía amoldarse a las medidas de la cruz de plata existente.

Se trata de una efigie muy peculiar dentro de la serie de Cristos en la Cruz que realizó Benlliure, no sólo por su reducido tamaño motivado por la referida condición (140 cm), sino también por hallarse fijado al madero por tres clavos, en lugar de los cuatro habituales del escultor. Se le representa muerto, en el momento inmediatamente posterior a la lanzada. Presenta los grafismos típicos del maestro en esta iconografía que hemos podido analizar con su soberbio Cristo de la Expiración para Málaga: regueros de sangre muy escasos, añeja policromía, rasgos de marcado perfil hebraico, afanoso estudio anatómico y rostro concebido con gran dulzura y unción sagrada.

En este caso, además, Benlliure nos ofrece un magnífico trabajo de modelado al tallar la corona de espinas en el bloque craneal, quedando los mechones del lacio cabello entrelazados en las ramas. El escueto paño de pureza deja muy descubierta la cadera derecha. Llama la atención el abierto ángulo que forman los brazos, rectos y sumamente alargados en relación con el resto del cuerpo, detalle que el escultor compensa con una acusada flexión de las rodillas y una visión en diagonal de la obra mediante el recurso de la larga guedeja de cabello que cubre la mejilla derecha.

Tan interesante muestra de la plástica de Benlliure sale procesionalmente el 3 de mayo por las calles de la localidad.

miércoles, 9 de junio de 2010

Juan de Astorga Moyano - Obras II


 
Ntra. Sra. de la Esperanza (Trinitaria)    Madre de Dios de la Palma (Hdad del Cristo de Burgos)



Virgen del Socorro



Ntra. Sra. de la Presentacion ( Hdad. del Calvario)



Paso del Duelo (Hdad. del Santo Entierro)

Juan de Astorga Moyano - Obras I


Artista dotado de un particular estilo sentimental y "feminista", sus Dolorosas quedan impregnadas de un marcado carácter sereno y bello, como queda manifiesto en su "Virgen de la Angustia" del año 1817, realizada para la Hermandad de Los Estudiantes que procesiona el Martes Santo, y antes titular de la ya desaparecida "Cofradía del Dulce Nombre de María" de la parroquial de San Isidoro; o en la "Virgen del Buen Fin" de la Hermandad de La Lanzada, obra del mismo año que la anterior.

De solo dos años más tarde es su bella imagen de "Nuestra Señora de la Esperanza" que reside en la iglesia de la Trinidad, y que hace su recorrido procesional el Sábado Santo junto con el "Cristo de las Cinco Llagas". También de 1819 es la imagen de "Nuestra Señora de la Presentación", de la Hermandad de El Calvario que se venera en la iglesia de la Magdalena y que sale en procesión en la madrugada del Viernes Santo tras el paso del "Cristo del Calvario".
Otra bella Dolorosa creada por Astorga es la imagen de la "Virgen Madre de Dios de la Palma", del mismo año que las dos anteriores, realizada para la Hermandad del Cristo de Burgos que reside en la iglesia de San Pedro. Cierra este importante grupo de Dolorosas sevillanas la denominada "Virgen del Socorro" de la Hermandad de la Sagrada Entrada en Jerusalén, que procesiona el Domingo de Ramos desde la iglesia del Salvador.

En el año 1829 crea las figuras simbólicas de las andas del "Paso del Santo Entierro", y también las imágenes de "San Juan", las "Tres Marías" y los dos "Santos Varones" que se incluyen en el tercer paso que representa "El Duelo", acompañando a la Virgen de Villaviciosa.

Obra suya es también el "San Juan" de la Hermandad de Pasión, así como algunas restauraciones importantes sobre imágenes existentes, como la del "Cristo de la Conversión del Buen Ladrón", de la Hermandad de Monserrat.

A Juan de Astorga se le atribuye, entre otras, la imagen de la "Virgen de Loreto" de la Hermandad del mismo nombre de Jerez de la Frontera, que se venera en la iglesia de San Pedro de dicha ciudad.

La notable obra de imaginería religiosa creada por el artista Juan de Astorga sería luego continuada a través de su hijo, el también imaginero Gabriel de Astorga, que siguiendo los modelos artísticos y estéticos de su padre realizaría importantes trabajos, tanto en imágenes nuevas, como en restauraciones de imágenes ya existentes.

Jose [Costaldenegro]

Juan de Astorga Moyano - Biografia


Nacido en Archidona (Málaga) en 1779 y sevillano por sentimiento y afiliación artística, su formación como imaginero y escultor se llevó a cabo en la ciudad de Sevilla, donde llegó a ser profesor y académico de Bellas Artes en el año 1810.

Catalogado por algunos autores como el artista de las mejores "Dolorosas" de todos los tiempos, creó un buen elenco de imágenes a las que impregna una esmerada policromía, lirismo, belleza juvenil y rasgos delicados; uniendo con extraño acierto el dolor de la Pasión y la dulzura de la gracia, y plasmando la belleza de lo clásico con el sentimiento de lo barroco.

Sintió gran predilección por las cofradías de Sevilla, perteneciendo a algunas de ellas como hermano, y en especial a la "Sacramental" de la parroquia de San Lorenzo, así como a la del Santo Entierro de Nuestro Señor y María Santísima de Villaviciosa, de la iglesia del Convento de San Gregorio, para la cual llegó a organizar en el año 1830 su desfile procesional.

Murió en Sevilla, en el año 1849.

Jose [Costaldenegro]